Valor, contenido de valor. El mantra del momento. Y gratis.

De la histeria de regalar hablaré otro día (¿no me digás que no queda bonito un futuro simple en un post de marketing?).

Ya tengo ese no sé qué qué que sé yo que todos dicen que hay que tener. Como el valor: todos dicen que tenés que desangrarte para crear y publicar contenido de valor en internet, pero cómo hacerlo es terra incognita.

Valor de acá, valor de allá pero… ¿Cómo se hace eso?… Digo, el contenido de valor: ¿cómo crear contenido de valor? ¿qué es el valor? ¿Cómo se define cuanto vale algo? ¿Se puede medir?

Sí, se puede medir, indirectamente. Es como medir un mástil por el largo de la sombra y la altura del sol. Un griego midió así el diámetro de la Tierra hace 3 mil años y el número no ha cambiado demasiado, ni aún midiendo con una constelación de satélites con precisión milimétrica. Podemos fiarnos de las mediciones indirectas.

La “sombra” del valor es el precio. Y todos sabemos contar dinero y cuánto nos cuesta ganarlo.

Además del valor expresado como precios, que es la parte objetiva y medible del valor hay un valor emotivo que se lo da el comprador o poseedor (¿a cuánto venderías tu perro bigotudo y pulguiento que rescataste cuando era cachorro y te espera todos los días a la salida del trabajo?). Bueno, más o menos eso es valor emotivo y es inconmensurable por definición.

El valor subjetivo, o percibido, tiene que ver con los valores, creencias y gustos de la persona, de ahí que sea tan importante definir bien el grupo de personas para las que estoy creando valor, porque un valor para el grupo A bien puede ser un antivalor para el grupo B. Pero eso es parte de otro tema…

Hay una parte del valor qué se mide, que se refleja en el precio y esta menos ligada a la subjetividad. Eso se puede medir y es más fácil para trabajar.

¿Qué es valor?

¿Se puede definir el valor?

Una definición que valiese siempre, para cualquier ámbito.

Si quisiéramos armar un formula de valor, sería así:

valor total = valor objetivo + valor subjetivo

Existe otra definición de valor que podemos usar para tener más pistas de que es.

Según esa definición, el valor son los beneficios/costos. Si los beneficios son mayores que los costos, el valor es positivo. Si los costos son mayores que los beneficios, el valor es negativo.

En nuestra fórmula reemplazamos cada valor con su definición:

beneficio/costo = beneficio/costo objetivo + beneficio/costo subjetivo

Hasta acá la matemática, querías leer sobre copywriting…

Lo importante de esto es que se sepás que el valor no es humo ni chamuyo. Hay un límite ético que no deberías cruzar y es faltar a la verdad o caer en prácticas engañosas.

Es útil tener una definición antes que un confuso “depende”.

Trabajando sobre los costos y los beneficios, podés aumentar o disminuir el valor de algo.

Y eso quizá es tan sencillo como hacerlo más barato, mandarlo a domicilio, hacerlo más corto, menos bodrio, más divertido. No por sofisticadisisisisiisimas técnicas de copy.

(Parece que me estoy tirando piedras a mi tejado, pero no. El copy rebuscado no solo no sirve sino que huele rancio a la distancia).

Si aumentamos los beneficios el valor va aumentar, al igual que si disminuimos costos. Pero no costos y beneficios para mí, sino para la persona que va a comprarlo.

El copywriting y el branding se centran en los beneficios. Otro mantra. Bueno, resulta que es una verdad a medias; porque el objetivo de la redacción publicitaria es mostrar el valor de una oferta. Y el valor tiene 2 componentes para todos los mortales.

El copy también se centra en reducir costos, disminuir riesgos, aclarar dudas. Al menos, en pensar em tácticas para mitigar todos esos factores.

Habíamos dicho que el valor aumenta cuando aumentan los beneficios o cuando disminuyen los costos, en un mundo ideal deberías suceder ambas cosas a la vez.

Este post es introductorio, y el planteo es un poco denso, por eso no quise hacerlo largo.

En las siguientes publicaciones voy a profundizar cada uno de estos conceptos, con un toque de ñoñez científica y filosófica, que es lo que estudié durante más años de los que me hubiese gustado. La nona se cansó de preguntar en que año de la facultad estoy.

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